5 cosas que tú también hiciste cuando eras novel

Sacarse el carné de conducir es una de las sensaciones más liberadoras e inolvidables en la vida de los apasionados del motor.

Sacarse el carné de conducir es una de las sensaciones más liberadoras e inolvidables en la vida de los apasionados del motor. Tras meses de sudor y lágrimas, tras aprendernos “de pe a pa” la apasionante teoría del mundo de la conducción, tras prácticas y más prácticas estudiando donde están los stops y los cedas de las zonas de exámenes, tras todo eso… ¡Finalmente tenemos nuestro ansiado carné!

El primer paso es obvio: consultar dónde comprar coche de segunda mano en Barcelona. Cualquier vehículo nos vale. Queremos empezar a conducir, ser independientes, tener la libertad de poder viajar a donde queramos, cuando queramos y con quien queramos.

Una vez tenemos el volante de nuestro fiel amigo de cuatro ruedas entre las manos, comienza la diversión, o al menos eso creemos. Lo que no sabemos es que, junto al mundo de emociones y alegrías que estamos a punto de descubrir, también nos esperan algunas situaciones en las que volveremos a sudar la gota gorda.

 

Cuando se nos cala el coche en una rampa con mucho desnivel

Estamos subiendo una pendiente de marcado desnivel cuando, de repente, el coche que llevamos delante para. Paramos perfectamente tal y como nos han enseñado en la autoescuela. Reducimos marcha, frenada suave, mirada al espejo retrovisor interior, todo perfecto.

El coche de delante arranca, hora de reanudar la marcha. Intentamos salir en primera pero el coche se nos cala. ¡Bueno! Son cosas que pasan. Vamos a por el segundo intento y… otra vez, coche calado. A la quinta vez nos empezamos a poner de los nervios y cuando empiezan los pitos de los coches de detrás ya no sabemos dónde meternos. ¿Cómo vamos a salir de esta? ¡No hay manera de salir de esta rampa endemoniada!

Suerte que siempre hay algún buen samaritano (véase un amigo, familiar o transeúnte) dispuesto a ayudarnos a salir de ese calvario. Eso sí, el fin de semana toca ir a practicar la salida en rampa.

 

La primera vez que aparcamos sin el profe de la autoescuela

Durante las prácticas de conducción hemos aparcado mil y una veces. En batería, en cordón o línea, lo tenemos dominado. Por eso, cuando llega el momento de aparcar nuestro coche de segunda mano no nos tiembla el pulso. Al menos al principio.

Hacemos la maniobra tal y como nos la enseñaron y, cuando empezamos a meter el coche en el hueco, las leyes del espacio-tiempo se modifican y dónde antes cabían dos coches como el nuestro ahora no cabe ni un cuarto del coche. Salimos del hueco, volvemos a entrar, maniobramos, contramaniobramos. Nada. No hay manera.

Finalmente, tras 10 minutos de chocar con el coche de delante y con el de atrás, nuestro vehículo queda aparcado. Ahora sólo queda darnos un paseíto hasta la acera, que ha quedado bastante lejos de nuestra puerta.

 

Cuando nos cruzamos con coches de autoescuela

No todo es sufrimiento en la vida del novel. A veces también hay buenas sensaciones como, por ejemplo, ese momento en el que nos cruzamos con un coche de autoescuela y vemos que un alumno conduce nervioso y atento a cualquier movimiento que se produzca en 5 kilómetros a la redonda, mirando compulsivamente hacia todos lados.

Por un lado, nos invade un inevitable sentimiento de superioridad, pero por otro solidarizamos y empatizamos totalmente con esa persona que está donde, hace menos de un año, estábamos nosotros. ¡Ánimo compañero! Un coche de segunda mano te está esperando y, con él, podrás recorrer Barcelona libremente, sin nadie que te diga por donde girar ni cuando parar.

 

Cualquier excusa es buena para coger el coche

¿Que hace falta llevar a mi hermano a las clases de inglés? Yo me encargo; ¿que hay que ir a recoger un paquete a correos? Sin problema, ya voy yo; ¿que hay que bajar a la panadería a por el pan? Cojo el coche y en 10 minutos estoy aquí.

Así es, cuando nos acabamos de sacar el carné de conducir estamos continuamente ansiosos por coger el coche. Da igual si se trata de un trayecto de 3 horas o de 5 minutos. Queremos disfrutar del derecho que tanto nos ha costado ganarnos.

 

Grabar CDs como si no hubiera mañana

Hoy en día, muchos de los coches de segunda mano en Barcelona están equipados con equipos de sonido con entrada para USB o cable auxiliar. Pero no hace mucho, lo normal era que tu primer coche no contara con estas prestaciones.

Por eso, nada más sacarnos el carné nos preparábamos la selección de toda la música que queríamos que acompañara y mejorara nuestros viajes. Recopilatorios de pop y rock para viajes largos, otros de electrónica para las noches con los amigos, rap, reggae, jazz… Nos preparábamos para cualquier situación y cualquier gusto musical.

Así, llenábamos la guantera del coche de segunda mano con estuches y más estuches porta-CDs hasta el punto que nos era imposible encontrar los papeles del coche cuando tocaba sacarlos.

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